Cómics: El Asco


Después de leer Transmetropolitan, os decía que a veces era una buena ida de olla, borradlo, borrad eso que dije, porque si las definiciones se hicieron para algo, con El Asco habría que inventar otro nombre o decir que Transmetropolitan es la SuperPop a su lado.

Grant Morrison se hizo famoso por Arkham Asylum y sus desventuras con Batman hace ya mucho, pero siempre que ha podido, ha ido demostrando la imaginación enferma y retorcida que tiene en la cabeza.
Tengo pendiente Los Invisibles, y aunque dicen que no le llega al nivel de desfase de ésta, también parece que tiene lo suyo...

En El Asco conoceremos a Greg Felly, un viejo amargado que vive solo con su gato y consume pornografía, sin embargo, pronto las cosas darán un giro radical, porque al parecer Greg Felly no es más que una tapadera para Ned Slade, un agente de La Mano, una corporación de la que nunca llegamos a saber gran cosa, pero supuestamente su trabajo es ser un macrobasurero que limpia, o mejor dicho, soluciona y hace como si no existieran diferentes situaciones "incómodas", como un asesinato en masa producido por algún virus o agente desconocido y que hay que tapar...
El problema es que Ned se ha vuelto amnésico y cree que realmente es Greg y todo es una gran broma, o mejor dicho, una pesadilla.

El Asco no engaña, aunque realmente su nombre en inglés, The Filth, podría indicar más bien, la suciedad, en cualquier caso es fiel a esas palabras, es un cómic desagradable en muchos aspectos, es grosero, grotesco, todo aderezado con un mundo de ciencia ficción y high-tech con mucha paranoia, donde el propio Morrison acaba de echar una capa de locura fresca y ya está llenando de nuevo la pala.

Es un cómic difícil de leer, por esas dos grandes "pegas", es una gran locura de la que nunca acabas de salir, de la que no entiendes de la misa ni la mitad, y luego es muy burdo, se reabastece de sexo fácil y situaciones incómodas, todo aderezado con una ambientación muy claustrofóbica.

No obstante tiene también altas dosis de clarividencia, diálogos intensos, giros argumentales interesantes.

En general es un cómic donde el yin y el yang están en constante lucha para ver quién es el que vence, y sin embargo nadie lo hace, y ahí estás tú para decidir si dejarlo a la mitad por ser desagradable, por ser obsceno, por ser incomprensible, o aferrarte a esos momentos lúcidos y brillantes que lo hacen un cómic interesante y hasta adictivo, desde luego es difícil de etiquetar.

A través de la red he leído algunas reseñas y hay una dualidad bastante marcada, desde la gente que lo idealiza como una obra maestra incomprendida hasta algunos que dicen que "desde tiempos inmemoriales la gente ha confundido la inteligibilidad con la profundidad" concluyendo que se trata de un sinsentido masturbatorio, definición bien cogida, no obstante.

Para mí, vuelvo a lo que dije antes, tiene partes incómodas y desagradables que te harán pensar si dejarlo, pero teniendo en cuenta que no es un cómic demasiado largo, y que también tiene partes buenas, creo que merece la pena echarle un ojo, aunque sea a modo de psicotrópico.

Mención aparte al dibujo, a cargo de Chris Weston, si bien también sufre de un toque recargado y desagradable, en general, en mi opinión es bastante bueno, realista, un poco vieja escuela con un notable entintado con mucho colorido, está claro que el término pulp o post-pulp, xD, podría servir bien para etiquetarlo.

Escritor: Grant Morrison / Dibujante: Chris Weston
Mi puntuación: 5/10

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